¿POR QUÉ LA BATUTA? ELEGIR CAMINO, ELEGIR UN MODO DE ESTAR EN EL MUNDO

Recuerdo que tenía unos 10 años más o menos, cuando le dije a mi padre que de mayor quería ser un intelectual. Es obvio pensar que mi padre se tomó aquello como un sueño más, de los muchos que a esas edades se suelen tener. Ahora, es curioso que, con 10 años, yo no quisiera ser doctor, abogado o futbolista… no, ¡quería ser intelectual! Y si les soy sincero, no tengo ni idea de porqué estaba tan seguro de que ese era mi camino. En realidad, lo que yo llamaba ser intelectual, estaba nutrido por las imágenes de los muchos programas televisivos que se veían en casa. Mi padre, hombre cultísimo, veía poca televisión y la que veía, era del tipo que ahora se llama cultural, muchos debates sobre filosofía o política o historia, conciertos, óperas, series históricas, ese fue el mundo televisivo en el que yo crecí y el que asumí que era el mundo de todos mis compañeros del colegio. Duro fue darme cuenta de que, si yo había estado viendo con mi padre una serie sobre la vida de Cervantes el domingo anterior, mis compañeros habían visto el último partido de la liga de fútbol o una película de Disney.

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